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viernes, 19 de diciembre de 2014

Glaciares y frutos mueren en Perú sin respuesta de la COP 20


Pie de foto: Cayetano Huanca, quien vive cerca del glaciar de Ausangate, en el departamento de Cusco, en los Andes de Perú. En pocos años, ese nevado podría extinguirse, como ya ha sucedido con otros en el país. Crédito: Oxfam.

Fuente: IPS Agencia de Noticias:
http://www.ipsnoticias.net/2014/12/glaciares-y-frutos-mueren-en-peru-sin-respuesta-de-la-cop-20/

LIMA, 12 dic 2014 (IPS) - Los nevados agonizan en Perú, que concentra 70 por ciento de los glaciares tropicales en el mundo, y los agricultores de esos ecosistemas viven peripecias para adaptarse al alza de la temperatura, mientras en Lima gobiernos de 195 países cierran las negociaciones climáticas sin atender esta realidad cercana.
A unos 100 kilómetros de un nevado que se resiste a morir, el Salkantay, en el departamento de Cusco, hay un monumento  al cultivo de la granadilla, un fruto del que dependen centenares de pobladores de la zona, y que en 20 años, según las proyecciones, no se podrá sembrar más.
El monumento ubicado en la plaza del municipio de Santa Teresa, una localidad cercana a Machu Picchu, perenniza la producción de este cultivo: una mujer recoge los frutos, un campesino carga en sus espaldas la siembra en un costal, otro corta la maleza mientras un agricultor acompañado por un perro remueve la tierra.
Esa escena congelada es rutinaria en Santa Teresa, donde  la granadilla (Passiflora ligularis) se produce entre los 2.000 y 2.800 metros sobre el nivel del mar. Pero se proyecta que el cultivo deberá desplazarse hasta los 3.000 metros por el incremento de la temperatura. Al llegar a ese punto, no podrá sembrase más granadilla.
“El impacto en esta zona es fuerte porque los pobladores viven de esta producción”, contó a IPS la ingeniera ambiental Karim Quevedo, quien ha recorrido la microcuenca Santa Teresa como responsable de la Dirección de Agrometeorología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología de Perú (Senhami).
Esta microcuenca es una de las zonas estudiadas por Senhami como parte de un proyecto de adaptación de las poblaciones locales por el impacto del retroceso de glaciares. En Santa Teresa, el glaciar que agoniza a su lado es el Salkantay, que en quechua significa montaña salvaje.
El Salkantay, que es el corazón viejo e indomable de la cordillera de Vilcabamba,  abastece de agua dulce a los ríos  de la zona. Pero en los últimos  40 años ha perdido 63,6 por ciento de su superficie glaciar, equivalente a unos 22 kilómetros cuadrados según la gubernamental Autoridad Nacional del Agua (ANA).
“Es importante medir de qué manera afecta este retroceso glaciar a los pobladores para saber cómo pueden adaptarse, ya que la pérdida de estos nevados es irreversible”, explicó a IPS el responsable del Área de Cambio Climático de la ANA, Fernando Chiock.
Tanto Chiock como Quevedo aseguran que es crucial que se considere la afectación directa a los pobladores locales y se prioricen los fondos destinados a mitigar estos impactos, durante el cierre de la 20 Conferencia de las Partes (COP 20), a cuya fase final concurrieron gobernantes y altos representantes de los 195 países.


Pie de foto: Monumento al cultivo de la granadilla en el pueblo de Santa Teresa, que sus pobladores no podrán producir en 20 años más, por la elevación de las temperaturas en esta zona montañosa de Cusco, en los Andes de Perú. Crédito: Cortesía de Karim Quevedo.

La COP 20 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) debe concluir este viernes 12 o el sábado 13 si, como se anticipa, las negociaciones se prolongan, después de dar inicio el 1 de este mes.
“Está pendiente ver cómo aterrizar lo que se acuerde en esta cumbre del clima con lo que sucede en estas localidades. Uno de los desafíos es conectar los grandes acuerdos”, agregó Quevedo a IPS en el espacio de Voces por el Clima de la COP, a pocos metros de las negociaciones en el recinto militar de El Pentagonito.
El panorama es preocupante según los expertos. Desde los años 70 hasta la actualidad, la superficie glaciar de los 2.679 glaciares que existen en los Andes de Perú, ha retrocedido en más de 40 por ciento, apuntó Chiok.
De más de 2.000 kilómetros cuadrados de superficie glaciar en los años 70 se pasó a unos 1.300 kilómetros.
La situación de emergencia ya provocó la muerte de nevados, como el de Broggi que formaba parte de la Cordillera Blanca, la cadena montañosa tropical con mayor densidad de glaciares del mundo y que como la Vilcabamba integra los Andes peruanos.
Hace unos 50 años, el retroceso glaciar del Broggi era de dos metros por año pero en los 80 y 90 trepó a los 20 metros anuales.
En 2005, este nevado se dejó de monitorear, porque su superficie glaciar, que equivale a los signos de vida de un ser humano, desapareció por completo.
En la actualidad, el retroceso glaciar oscila entre nueve y 20 metros al año, según la ANA. Paralelamente, se han formado unas 900 lagunas nuevas con el agua de la desglaciación, relató Chiock.
En lo inmediato la aparición de nuevas lagunas puede parecer una buena noticia para los pobladores locales, pero según el experto de la ANA debe considerarse el adecuado manejo de estas fuentes de agua para no generar falsas expectativas en las comunidades y poder manejar los riesgos de estas lagunas por la ruptura de los diques.
Chiok explicó que actualmente existen 35 lagunas con obras de seguridad por el riesgo que hay en ellas.
En el campo, se ha instalado la incertidumbre. Lagunas que aparecen, glaciares que mueren. Granizadas que caen sobre los cultivos de maíz. Lluvias indecisas y furibundas que afectan los sembríos de papa, el sol incandescente que pudre los frutos, los insectos que aparecen como burbujas de una olla hirviendo.
“La variabilidad climática de las localidades se ha alterado. No se puede generalizar qué pasa, cada pueblo enfrenta su propio problema. Pero lo que sí es innegable son estos cambios del clima”, detalló Quevedo a IPS.
En este escenario, hay cultivos más afectados que otros. Con las temperaturas altas, los cultivos de papa deben trasladarse a mayor altura porque necesitan de las noches de frío para su producción. En algunas zonas, el sembrío de café con un sol furioso puede ser positivo, pero en otros no tanto porque también necesita sombra.
El clima influye en 61 por ciento en la producción de los cultivos, según la Organización Meteorológica Mundial.
“Estos eventos del clima menores son los que más daño causan a la población, y son los más invisibles ante la comunidad internacional”, dijo a IPS el director del Centro del Clima de la Cruz Roja Internacional, Maarten Van Aalts, quien participó en las actividades de la COP 20.
A su juicio, no tiene que desatarse un huracán que se lleve todo de golpe, como sucedió en Haití en enero de 2010, para que los gobiernos que participan en las negociaciones climáticas reaccionen. Pero se han derretido las esperanzas de que lo hagan antes de que la COP 20 eche el cierre aquí, en Lima.

domingo, 16 de marzo de 2014

Cooperativas eléctricas: una alternativa energética para tu hogar


Los ciudadanos han visto incrementar sus recibos de la luz hasta un 80% desde el inicio de la crisis, sin embargo, no saben qué es lo que están pagando exactamente. Intentar entender los conceptos que graban la factura de la luz es un auténtico trabajo de investigación.
Sin ánimos de hacer un análisis económico, sí se debe saber que casi la mitad de lo que se paga en la factura de la luz son los llamados “peajes de acceso”, una serie de costes que se han incrementado mucho en los últimos años, que no tienen nada que ver con el coste de producir la electricidad y que se pueden poner en tela de juicio.
En España, 5 grandes compañías eléctricas mueven cerca del 85% de la producción eléctrica y alrededor del 90% de su comercialización. Son tan grandes que expulsan a toda competencia, convirtiéndose en auténticos oligopolios. Lo que significa que se pueden poner de acuerdo para pactar los precios de la electricidad que todos consumimos en nuestros hogares.
Ante el descontento de muchos ciudadanos con este sistema confuso y poco transparente, ha surgido una alternativa para obtener electricidad limpia y procedente de energías renovables: las cooperativas eléctricas.
El objetivo principal de estas cooperativas es generar toda la energía que los socios demanden y comercializarla, garantizando al consumidor el control absoluto de la energía demandada, un precio justo por kilowatio y la gestión de su factura eléctrica.
La electricidad que comercializan es 100% verde, procedente de fuentes renovables como el sol, el viento, el agua, el calor geotérmico, las olas, las mareas o la biomasa.
Su valor añadido es que al ser una cooperativa, los socios forman parte de la empresa, con lo que apuestan no sólo por las energías renovables si no por un modelo energético compartido con los ciudadanos, abierto y participativo.
De ahí que estas cooperativas hayan visto incrementar su número de socios de manera exponencial en los últimos dos años. La catalana Som Energia ha multiplicado su número de socios desde septiembre de 2012, pasando de 4.000 a 12.700 socios. Del mismo modo, la vasca GoiEner ha superado los 1.200 socios en apenas un año, mientras que la andaluza Zencer, la última que han empezado a operar en España, ronda los 500 socios.
No obstante, las cooperativas energéticas no son algo nuevo, en Europa existen más de 2.000, la gran mayoría de ellas repartidas en Alemania y Dinamarca y su origen se remonta a principios del siglo pasado.
¿Cómo se contrata esta energía verde?
Imaginemos que usted tiene su casa en Barcelona y quiere pasarse a una cooperativa eléctrica, deberá seguir unos pasos muy sencillos.
Simplemente debe darse de alta como socio a través de la página web de la cooperativa que usted elija y abonar  unos 100 euros, que son reembolsables si se da de baja. Rellena el contrato de suministro y adjunta el último recibo de la luz. Ya está. Simplemente eso. No debe cambiar la instalación ni hacer nada más.
¿Convencido?
 
 

lunes, 14 de octubre de 2013

Al cambio climático golpeará primero los trópicos/Extreme climate will hurts tropics first

Año en que la temperatura media anual superará a la mayor temperatura media de los años 1860-2005

En el año 2047 la temperatura media del  planeta superará a cualquiera registrada en la historia reciente. A partir de ese momento, hasta un año de los fríos será más cálido que cualquier año cálido del periodo 1860 a 2005. Esto sucederá si los países continúan emitiendo dióxido de carbono como lo hacen ahora. Y las nuevas temperaturas extremas no se producirán en el Ártico, sino en los trópicos, donde las personas, las plantas y los animales salvajes están menos preparados para adaptarse. Este inquietante análisis proviene de un nuevo y masivo estudio liderado por Camilo Mora de la Universidad de Hawaii en Manoa, publicado recientemente en Nature.
El informe comienza reconociendo que la temperatura anual media mundial fluctúa de año en año, aunque en general, lleva subiendo desde el comienzo de la revolución industrial. Si no se hace nada, la temperatura en 2047 superará incluso a la temperatura anual más alta conocida desde 1860 hasta 2005. Si se recortan de forma agresiva las emisiones, esa fecha se retrasará hasta 2069. Mora y sus colegas han utilizado datos de 39 modelos climáticos diferentes con dos escenarios diferentes: seguir como hasta ahora (lo que conduce a la fecha de 2049) y la mitigación agresiva de emisiones (la fecha de 2069). Esos dos mismos escenarios son las piedras angulares de la nueva evaluación del clima, publicada recientemente por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
El equipo de Mora también estudió los efectos sobre otras seis variables: temperatura superficial del agua de mar, evaporación, flujo de calor, pH oceánico, precipitación y transpiración (humedad emitida por las plantas). Después generaron un mapa para cada variable mostrando la fecha de superación de la temperatura en todo el mundo.
Según Mora, el resultado más sorprendente es que "los efectos más tempranos y más extremos sucederán en los trópicos y no en el Ártico”, donde se centran nuestras preocupaciones. Esto se debe a que, en los trópicos, las variaciones naturales de las temperaturas del aire y del océano y de otras variables climáticas son muy pequeñas, por lo que cambios relativamente menores llevarán estas condiciones fuera de sus límites. Como resultado, dice Mora, las plantas y animales tropicales sufrirán un mayor stress, ya que las especies acostumbradas a vivir con fluctuaciones tan estrechas no podrán adaptarse con la suficiente rapidez a unos cambios climáticos rápidos y sin precedentes. En los trópicos viven la mayoría des las especies mundiales. Por lo que la biodiversidad global sufrirán un duro golpe.
En las latitudes tropicales se encuentran muchos de los países con ingresos más bajos, que probablemente deberán luchar para adaptarse al nuevo y extremado clima. El estudio concluyendo diciendo que "Esto sugiere que cualquier avance para reducir el ritmo del cambio climático en curso requerirá un mayor compromiso por parte de los países desarrollados para reducir sus emisiones, pero también requerirá una financiación más amplia de programas sociales y de conservación en los países en desarrollo, para reducir al mínimo el impacto del cambio climático".
Una cuestión interesante, sobre todo para los políticos, es saber si las fechas de 2047 y 2069 son seguras. Después de todo, esas fechas se obtienen con los datos de solo 145 años, los que van desde 1860 hasta 2005. Según Mora, la incertidumbre de los cálculos para el 2047 es de más/menos tres años y para el 2069 de aproximadamente cuatro años. Para una mayor rigurosidad, el equipo investigador hizo el mismo análisis empleando los últimos 1.000 años de temperaturas globales y encontró que cada una de las dos fechas aumentaba solo dos años. La razón, según Mora, es que en 145 años "hay los suficientes puntos extremos para producir una curva fiable a largo plazo".


Año en que la temperatura media del mar superará a la mayor temperatura media de los años 1860-2005

By the year 2047 the mean air temperature around the planet will shift completely out of the range seen in recent history. From that point on, even a cold year will be warmer than any warm year from 1860 to 2005 if nations continue to emit carbon dioxide the way they do now. And the new extreme temperatures—the new normal—will first occur not in the Arctic but in the tropics, where people, plants and wildlife are least equipped to adapt. That disquieting analysis comes from a massive new study led by Camilo Mora at the University of Hawaii at Mānoa, recently published in Nature.
The report begins with the recognition that the annual mean global air temperature fluctuates from year to year, even though it has been climbing overall since the industrial revolution began. If the world does nothing new, then the temperature by 2047 will exceed even the highest annual temperature from 1860 to 2005. If the world aggressively cuts back on emissions, then the date will be delayed until 2069. Mora and his colleagues crunched data from 39 different climate models that feed two future scenarios: business as usual (leading to the 2049 date) and aggressive mitigation (the 2069 date). The same two scenarios are cornerstones of the new climate assessment released recently by the International Panel on Climate Change.
Mora’s team also ran the exercise for six other variables: sea-surface water temperature, evaporation, heat flux, ocean pH, precipitation and transpiration (moisture emitted by plants). They then generated a map for each variable showing when the date of departure occurs for all places around the world.
The surprising revelation is that “the earliest and most extreme effects will happen in the tropics,” Mora says, and not in the Arctic, where so much concern is focused. That’s because the natural variation in air and ocean temperatures and other climate-related variables in the tropics is very small, so only relatively minor changes will push these conditions out of bounds. As a result, Mora says, tropical plants and animals will be stressed the most, because species accustomed to living within such narrow fluctuations will not be able to adapt quickly enough to such unprecedented and rapid climate changes. More of the world’s species live in the tropics than anywhere else, so global biodiversity will be hit hard.
Many of the world’s low-income nations are also located at tropical latitudes, and they are likely to struggle to adapt to the new extreme climate. As the paper concludes: “This suggests that any progress to decrease the rate of ongoing climate change will require a bigger commitment from developed countries to decrease their emissions but will also require more extensive funding of social and conservation programs in developing countries to minimize the impacts of climate change.”
One question for policy makers is whether the years 2047 and 2069 are firm transition points. After all, those departure dates are compared with only a 145-year period, from 1860 to 2005. Mora says the uncertainty of the calculations for 2047 is plus or minus three years and for 2069 is about four years. To add further rigor Mora’s team ran the same analysis against the last 1,000 years of global temperatures and found that each of the two temperature departure dates only increases by two years. The reason, Mora says, is that in 145 years “you pick up enough extremes to give a reliable long-term curve.”

Tomado de/Taken from Scientific American

Resumen de la publicación/Abstract of the paper
The projected timing of climate departure from recent variability
Camilo Mora, Abby G. Frazie, Ryan J. Longman, Rachel S. Dacks, Maya M. Walton, Eric J. Tong, Joseph J. Sanchez, Lauren R. Kaiser, Yuko O. Stender, James M. Anderson, Christine M. Ambrosino, Iria Fernandez-Silva, Louise M. Giuseffi and Thomas W. Giambelluca
Nature, 502, 183–187 (10 October 2013) doi:10.1038/nature12540
Abstract
Ecological and societal disruptions by modern climate change are critically determined by the time frame over which climates shift beyond historical analogues. Here we present a new index of the year when the projected mean climate of a given location moves to a state continuously outside the bounds of historical variability under alternative greenhouse gas emissions scenarios. Using 1860 to 2005 as the historical period, this index has a global mean of 2069 (±18 years s.d.) for near-surface air temperature under an emissions stabilization scenario and 2047 (±14 years s.d.) under a ‘business-as-usual’ scenario. Unprecedented climates will occur earliest in the tropics and among low-income countries, highlighting the vulnerability of global biodiversity and the limited governmental capacity to respond to the impacts of climate change. Our findings shed light on the urgency of mitigating greenhouse gas emissions if climates potentially harmful to biodiversity and society are to be prevented.

sábado, 3 de agosto de 2013

La realidad del Calentamiento Global/The reality of Global Warming



Tomado directamente de la NASA:
¿Cómo ha cambiado la temperatura de la superficie de la Tierra? Para verlo,  los científicos han recopilado las temperaturas registradas desde 1880 en más de 1000 estaciones meteorológicas en todo el mundo, y las han combinado con modernos datos satelitales. El video  resume los resultando al mostrar los cambios de temperatura producidos a lo largo de 130 años, con respecto a los valores medios del siglo XX. En el mapa, rojo significa más caliente y   azul más frío. La película demuestra que, en promedio, la temperatura superficial de la Tierra ha aumentado casi un grado Celsius (centígrado) a lo largo de 130 años, y que la mayoría de los años más cálidos registrados han sido los más recientes. El cambio climático global es más que un pasatiempo científico pasajero: está ligado al empeoramiento global del clima y al aumento de los niveles marinos costeros.
Sin comentarios...


Taken directly from NASA:
How has the surface temperature of Earth been changing? To help find out, Earth scientists collected temperature records from over 1000 weather stations around the globe since 1880, and combined them with modern satellite data. The above movie dramatizes the result showing 130 years of planet-wide temperature changes relative to the local average temperatures in the mid-1900s. In the above global maps, red means warmer and blue means colder. On average, the display demonstrates that the temperature on Earth has increased by nearly one degree Celsius over the past 130 years, and many of the warmest years on record have occurred only recently. Global climate change is of more than passing interest -- it is linked to global weather severity and coastal sea water levels.
No words required...

Tomado de/Taken from Nasa
Viñeta original de/Cartoon from Lemon

viernes, 30 de diciembre de 2011

La venganza de Edison/Edison's revenge


Al comienzo del siglo XX, los inventores Thomas Alva Edison y Nikola Tesla se enfrentaron en la “Guerra de las corrientes”
El inventor americano, que había logrado fabricar la primera lámpara incandescente viable, utilizó corriente continua (direct current en inglés) para construir el primer sistema mundial de distribución eléctrica en Nueva York. Su principal desventaja es que no podía llevar la electricidad más allá de unas pocas manzanas. Su rival serbio, Tesla, que trabajó en un tiempo con Edison, inventó la forma de utilizar corriente alterna (alternating current) empleando transformadores para aumentar el voltaje y transmitir la electricidad a mayores distancias. Al final este fue el sistema adoptado y por más de un siglo, la energía que llegaba a los enchufes de nuestras casas lo ha hecho como corriente alterna, pero ahora la corriente continua está de vuelta.
La principal demanda proviene de la necesidad de conservar la energía y de producirla mediante fuentes renovables. La corriente alterna se produce en máquinas rotatorias, turbinas, pero las fuentes renovables, como la eólica o la solar, originan corriente continua, que debido a la estructura de la red eléctrica de nuestros hogares, debe ser transformada en alterna para poder ser utilizada.
Otro factor nuevo es la llegada de los semiconductores, que necesitan corriente continua y que están cada vez más presentes en los electrodomésticos. Estos últimos precisan convertir la corriente en continua, lo que es un derroche energético y genera calor. Al comienzo de la industrialización, esto no era un problema, pero se está convirtiendo en algo importante, especialmente en la industria cada vez más importante de la computación en red.
La corriente continua podría ser una manera de aumentar la eficiencia y reducir las emisiones de carbono. Según la empresa sueco-suiza ABB, se envían en el mundo más de 300.000 millones de e-mails y 250.000 tweets. Los centros de datos que manejan esto están creciendo a un 10% anual y consumen más de 80 millones de Megavatios-hora, casi vez y media la cantidad total de electricidad que gasta la ciudad de Nueva York y emiten alrededor del 2% del dióxido de carbono global. La corriente continua podría ayudar.

Además de su potencial para centros de datos, la corriente continua es interesante para micro-redes, es decir sistemas de distribución que podrían operar independientemente en el caso de un fallo de la red general, y que son muy interesantes para gobiernos y militares muy atentos a la posibilidad de ataques terroristas.
Además de estas redes isla, y gracias a la electrónica de potencia, la corriente continua puede ser transmitida a alto voltaje a distancias más largas, mayores que la corriente alterna por cable, aéreo o submarino. Los sistemas de corriente continua de alto voltaje (High voltage direct current HVDC) conforman el esqueleto de las redes inteligentes, o super-redes, que llevarán la energía de lugares en los que las energía solar o hidroeléctrica son abundantes a países en los que es escasa.
Hay muchos obstáculos para estos desarrollos: temores a los daños ambientales, falta de estándares, miedo a los altos voltajes o limitaciones prácticas como la falta de cable. El dinero podría ser también un problema si no mejora el clima económico. Países como Holanda o España han recortado ya gastos en proyectos de energías renovables, pero se espera que en los próximos veinte años, las redes de corriente continua sean un complemento evolutivo a las de corriente alterna.
Quizás Edison no estuviera equivocado.


At the start of the 20th century, inventors Thomas Alva Edison and Nikola Tesla clashed in the "war of the currents."
The American inventor, who made the first viable incandescent light bulb, also built the world's first electrical distribution system, in New York, using "direct current" electricity. DC's disadvantage was that it couldn't carry power beyond a few blocks. His Serbian-born rival Tesla, who at one stage worked with Edison, figured out how to send "alternating current" through transformers to enable it to step up the voltage for transmission over longer distances. At last AC became the accepted form to carry electricity in mains systems and for most of the last century, the power that has reached the sockets in our homes and businesses is alternating current, but now DC is making a comeback.
The main factor driving demand is the need to conserve energy and produce more of it from renewable sources. Alternating current is generated by rotating engines, but renewable sources such as wind and solar produce DC power. To use it, because of the way our buildings are wired, we first convert it to AC.
Another new thing is the advent of the semiconductor. Semiconductors need DC power, and are increasingly found in household appliances. These have to convert the AC supply back to DC, which is a waste of energy and generates heat. In the early years of industrialization this wasn't an issue, but today it's important, especially in the huge and fast-growing business of cloud computing.
Direct current may be one way to increase efficiency and reduce carbon emissions. Every day, says the Swiss-Swedish engineering firm ABB, we all send more than 300 billion emails and 250 million tweets globally. The centers to handle all this data are growing by 10 percent each year and already consume 80 million megawatt-hours of energy annually -- almost 1.5 times the amount of electricity used by the whole of New York City. They're also responsible for about 2 percent of global carbon emissions. DC power could help
Beyond its potential in data centers, DC power's ability to run on independent distribution networks known as microgrids, able to be independently used in case of a supply failure of the general network, that have a particular interest to governments and militaries who worry about terrorist attacks.
And it's not just "island mode." Thanks to power DC can now be transmitted at high voltage over very long distances, longer than AC. It can be easily used in cables, over ground or under the sea. High voltage direct current (HVDC) systems are the backbone of plans for smart grids, or supergrids, which aim to channel energy from places where power sources such as sunlight and hydropower are abundant to countries where it is scarce.
There are plenty of obstacles to all these development: environmental fears, lack of standards, public fears about the high voltage, and practical limitations, such as a shortage of cable-making capacity. Cash may also be a constraint, if the economic climate does not improve. Countries such as Spain and the Netherlands have already cut subsidies to renewable energy projects. However, it is expected DC to become "an evolutionary add-on" to AC grids over the next 20 years.
Maybe Edison would not be mistaken

Tomado de/Taken from Reuters

lunes, 28 de noviembre de 2011

CUMBRE DE DURBAN (SUDAFRICA) SOBRE CAMBIO CLIMATICO 28-11-2011 A 09-12-2011

Más de 190 países, desde los más vulnerables al calentamiento a los que no tienen interés en actuar, se reúnen a partir del lunes en Durban (Sudáfrica) para reactivar las negociaciones sobre los cambios climáticos y decidir el futuro del amenazado Protocolo de Kioto.

""Las organizaciones integrantes de la Coalición Clima han pedido al gobierno en funciones y al entrante "voluntad política" para frenar el cambio climático, y "el mismo compromiso que dedican a la crisis económica", con motivo de la Cumbre sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (COP17) que se celebra desde este lunes en Durban (Sudáfrica).

Así, exigen al gobierno que promueva el acceso y la participación en los procesos de negociación y articule mecanismos que faciliten la representatividad de la sociedad civil en la COP 17 y que apoye a la Unión Europea con el mantenimiento del Protocolo de Kioto --"único instrumento legalmente vinculante en la lucha internacional contra el cambio climático"--.

Asimismo, proponen apoyar el establecimiento de una hoja de ruta destinada a la firma de instrumentos legalmente vinculantes que aglutinen los compromisos de los diferentes estados.

Por otra parte, sugieren mantener el apoyo al objetivo de la UE de reducir las emisiones del 20 al 30 por ciento para 2020 e invitan a establecer un objetivo nacional de reducción de emisiones ambicioso con un marco normativo de lucha contra el cambio climático que permita integrar y armonizar las diferentes legislaciones sobre fiscalidad ambiental, energías renovables y movilidad sostenible.. """
Según Europa Press

UN VÍDEO:

http://youtu.be/thuViaxRd_w 

Más información pinchando el siguiente enlace:
http://www.alkaidediciones.com/foro/index.php?topic=2640.0

domingo, 23 de octubre de 2011

Más evidencias del calentamiento global/More evidences for the global warming


Una argumentación muy frecuente contra el calentamiento global es que el clima ha cambiado siempre y que las temperaturas suben a veces, y que todo es perfectamente natural.
Sin embargo, Svante Björck, que investiga el clima en la Universidad de Lund (Suecia) ha demostrado que el calentamiento global, es decir el aumento simultáneo de temperaturas en los hemisferios norte y sur, no ha tenido lugar en los últimos 20.000 años (14.000 más que en los estudios anteriores) , que es lo más lejos que podemos analizar con suficiente precisión para comparar con lo que ocurre en la actualidad.
Empleando los archivos climáticos, presentes en un gran número de publicaciones científicas, Svante Björck ha buscado evidencias de eventos climáticos que generaran efectos similares simultáneamente en los hemisferios norte y sur. No ha tenido lugar ninguno desde el final de la última Edad de Hielo hace 20.000 años. Al contrario, parece que cuando, por ejemplo, la temperatura aumenta en un hemisferio, disminuye o no cambia en el otro.
A modo de ejemplo, consideremos la Pequeña Edad de Hielo (LIA) que tuvo lugar en los siglos XVII, XVIII y XIX y durante la cual Europa sufrió algunas de las temperaturas más bajas registradas. Los contrarios al cambio climático,  la presentan como un ciclo frío natural que siguió al Periodo de Calentamiento Medieval (MWP) como se muestra en la Figura adjunta. Pero esos datos se refieren únicamente al hemisferio norte. Resulta evidente que el intenso frío tuvo graves consecuencias para la agricultura, las economías de los estados y el transporte en el norte, no hay evidencia de cambios y efectos simultáneos similares en el hemisferio sur. Los archivos climáticos, muestras de sedimentos marinos y lacustres y de hielo de glaciares, que muestran como han variado a lo largo de la historia la temperatura, las precipitaciones y la concentración de gases atmosféricos están repletos de ejemplos similares.
Por el contrario, durante los periodos de ‘calma’, cuando el sistema climático está influido por procesos externos, los investigadores pueden ver que las señales climáticas de los archivos muestran tendencias similares en ambos hemisferios. Según Svante Björck, “esto puede suceder, por ejemplo, cuando un asteroide impacta la tierra o después de una erupción volcánica violenta cuando las cenizas se esparcen por todo el planeta. En estos casos, vemos efectos similares simultáneos en todo el mundo”
El Profesor Björck encuentra paralelismos en la situación actual. Los nivles de gases de efecto invernadero están aumentando muy rápidamente en la actualidad y el calentamiento global tienen lugar al mismo tiempo, y concluye “Mientras no encontremos evidencias de cambios climáticos anteriores que condujeran a efectos similares y simultáneos a escala global, debemos considerar el actual cambio climático como una excepción, causada por la influencia humana en el ciclo del carbono”.




A common argument against global warming is that the climate has always varied. Temperatures rise sometimes and this is perfectly natural is the usual line.
However, Svante Björck, a climate researcher at Lund University in Sweden, has now shown that global warming, i.e. simultaneous warming in the northern and southern hemispheres, have not occurred in the past 20 000 years (14 000 years further back in time than previous studies) which is as far back as it is possible to analyze with sufficient precision to compare with modern developments.
Going through the global climate archives, present in a large number of research publications, Svante Björck has looked for evidence of climate events generating similar effects on both the northern and southern hemispheres simultaneously. None has occurred since the end of the last Ice Age 20 000 years ago. On the contrary, it seems that, for example, the temperature rises in one hemisphere, it falls or remains unchanged in the other.
As an example, let us take the Little Ice Age (LIA), which took place between the years 1600 and 1900. Europe experienced some of its coldest centuries.  The people and researchers against the global warming, present LIA as a natural cold cycle following the Medieval Warming Period (MWP) as can be seen in the joint Figure. But these data refer only to the northern hemisphere. It is evident that the extreme cold had serious consequences for agriculture, state economies and transport in the north, there is no evidence of corresponding simultaneous temperature changes and effects in the southern hemisphere. The climate archives, in the form of core samples taken from marine and lake sediments and glacier ice, serve as a record of how temperature, precipitation and concentration of atmospheric gases and particles have varied over the course of history, and are full of similar examples.
Instead it is during ‘calmer’ climatic periods, when the climate system is influenced by external processes, that the researchers can see that the climate signals in the archives show similar trends in both hemispheres. “This could be, for example, at the time when an asteroid hits the earth or after a violent volcanic eruption when ash is spread across the globe. In these cases we can see similar effects around the world simultaneously”, says Svante Björck.
Professor Björck draws parallels to today’s situation. The levels of greenhouse gases in the atmosphere are currently changing very rapidly. At the same time, global warming is occurring, and concludes “As long as we don’t find any evidence for earlier climate changes leading to similar simultaneous effects on a global scale, we must see today’s global warming as an exception caused by human influence on the earth’s carbon cycle”.

A very interesting interview to Svante Björck (in english only)

Tomado de/Taken from of Lund University

Resumen de la publicación/Abstract of the paper

Current global warming appears anomalous in relation to the climate of the last 20000 years
Svante Björck
Clim Res 48 (2011) 5-11 (available on line)

ABSTRACT: To distinguish between natural and anthropogenic forcing, the supposedly ongoing global warming needs to be put in a longer, geological perspective. When the last ca. 20000 yr of climate development is reviewed, including the climatically dramatic period when the Last Ice Age ended, the Last Termination, it appears that the last centuries of globally rising temperatures should be regarded as an anomaly. Other, often synchronous climate events are not expressed in a globally consistent way, but rather are the expression of the complexities of the climate system. Due to the often poor precision in the dating of older proxy records, such a statement will obviously be met with some opposition. However, as long as no globally consistent climate event prior to today’s global warming has been clearly documented, and considering that climate trends during the last millennia in different parts of the world have, in the last century or so, changed direction into a globally warming trend, we ought to regard the ongoing changes as anomalies, triggered by anthropogenically forced alterations of the carbon cycle in the general global environment.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Abiertas rutas en el Artico/Arctic shipping routes open

Las observaciones de satélite muestran que se avecina otro año con menos cubierta de hielo en el Ártico de lo habitual. El deshielo durante los meses de verano ha abierto dos grandes vías para la navegación en el Océano Ártico. En 2008 los satélites fueron testigo de la apertura simultánea del Pasaje del Noroeste y la Ruta del Mar del Norte por primera vez desde que comenzaron las observaciones de satélite, en los años setenta; ahora ha ocurrido de nuevo. 
La Ruta del Mar del Norte, por encima de Rusia –también conocida como Paso del Noreste- ha estado abierta al tráfico marítimo desde mediados de agosto; ahora parece estarlo también el Pasaje Noroeste, según revelan observaciones recientes de satélite. Situado en el Archipiélago Ártico Canadiense, el Pasaje del Noroeste puede ser un atajo para la navegación entre Europa y Asia. Sin embargo, la apertura de esta ruta trae consigo potenciales reclamaciones de soberanía y la posibilidad de que especies marinas migren a través del Océano Ártico. 
En 2007 la cubierta helada en el Ártico batió el récord de escasez en casi tres décadas, desde el comienzo de las medidas con satélites. Ese mismo año se abrió por primera vez el pasaje del Noroeste, históricamente no navegable. Las inusuales condiciones climáticas contribuyeron a la pérdida récord de hielo en 2007: el viento llevó aire caliente a la región central del océano Ártico, lo que provocó un fuerte deshielo. 
El clima no se ha comportado igual este año, pero la temprana apertura de las vías de navegación sugiere que podríamos estar a punto de batir un nuevo récord de pérdida de hielo. “Aún faltan tres o cuatro semanas para alcanzar el mínimo de la cubierta de hielo, y lo que ocurra dependerá mucho de las condiciones climáticas en el Ártico estas semanas”, dice Toudal Pedersen, investigador del Instituto Meteorológico Danés. “Pero tanto si alcanzamos un mínimo absoluto como si no, este año se confirma que estamos en una nueva etapa, con mucho menos hielo que antes durante el verano. “Los últimos cinco veranos hemos tenido las cubiertas heladas más escasas jamás registradas”. 
Cada año, sobre el océano Ártico se forma una gran cubierta de hielo flotante que después se derrite, pero la velocidad a la que se produce el deshielo se ha acelerado. Durante los últimos 30 años los satélites que observan el Ártico han sido testigo de reducciones en la cubierta mínima de hielo al final del verano: de los 8 millones de kilómetros cuadrados a principios de los años ochenta, al mínimo histórico de menos de 4,24 millones de kilómetros cuadrados en 2007. 
Antes de la llegada de los satélites era muy complicado hacer mediciones del hielo marino: no sólo es difícil llegar al Ártico, sino que en la región es frecuente el mal tiempo y la oscuridad se prolonga durante largos periodos. Los radares en los satélites de observación de la Tierra, como Envisat, de la ESA, están especialmente preparados para vigilar las regiones polares porque pueden tomar imágenes independientemente de las nubes y de la oscuridad. En las próximas semanas la ESA seguirá vigilando la situación en el Ártico con sus satélites Envisat, CryoSat y SMOS.


Satellite measurements show we are heading for another year of below-average ice cover in the Arctic. As sea ice melts during the summer months, two major shipping routes have opened in the Arctic Ocean. In 2008 satellites saw that the Northwest Passage and the Northern Sea Route were open simultaneously for the first time since satellite measurements began in the 1970s – and now it has happened again. 
While the Northern Sea Route above Russia also known as the Northeast Passage has been open to shipping traffic since mid-August, recent satellite data show that the most direct course in the Northwest Passage now appears to be navigable as well. Located in the Canadian Arctic Archipelago, the Northwest Passage can be a short cut for shipping between Europe and Asia – but with the opening of the sea route comes the potential for both sovereignty claims and marine species migration across the Arctic Ocean. 
In 2007, Arctic sea ice hit a record low since satellite measurements began nearly 30 years before. That same year, the historically impassable Northwest Passage opened for the first time. Unusual weather contributed to 2007’s record ice loss: skies opened over the central Arctic Ocean and wind patterns pushed warm air into the region, promoting a strong melt. 
Weather patterns have been different this year, but the early opening of the passages indicates that we could be about to hit a new record low in ice cover. Open Northern Sea Route “The minimum ice extent is still three to four weeks away, and a lot depends on the weather conditions over the Arctic during those weeks,” says Leif Toudal Pedersen, a senior scientist at the Danish Meteorological Institute. “Whether we reach an absolute minimum or not, this year again confirms that we are in a new regime with substantially less summer ice than before. “The last five summers ar11:39 05/09/2011e the five minimum ice extent summers on record.” 
Every year, the Arctic Ocean experiences the formation and then melting of vast amounts of floating ice, but the rate of overall loss has accelerated. During the last 30 years, satellites observing the Arctic have witnessed reductions in the minimum ice extent at the end of summer from around 8 million sq km in the early 1980s to the historic minimum of less than 4.24 million sq km in 2007. 
Before the advent of satellites, obtaining measurements of sea ice was difficult: the Arctic is both inaccessible and prone to long periods of bad weather and extended darkness. Radars on Earth observation satellites such as ESA’s Envisat are particularly suited to monitoring polar regions because they can acquire images through clouds and darkness. In the coming weeks, ESA will continue to monitor the situation in the Arctic with its Envisat, CryoSat and SMOS satellites. 

Tomado de ESA/Taken from ESA

viernes, 15 de julio de 2011

James Lovelock y la Química Analítica/James Lovelock and the Analytical Chemistry

James Lovelock es conocido universalmente por la Hipótesis Gaia, según la cual la Tierra funciona como un gigantesco organismo vivo. Por ejemplo, de la misma forma en que el cuerpo de un ser vivo regula su balance de stancias químicas, los organismos vivo de la Tierra ayudan a regular ese mismo balance. Otro ejemplo: la Tierra mantiene un equilibrio absorbiendo CO2 y emtitiendo O2, y se podrían dar muchos más ejemplos.
Sin embargo, James Lovelock aparece hoy en este blog porque, desconocido para el gran público e incluso para muchos químicos, Lovelock inventó en 1957 el Detector de Captura Electrónica (ECD). Este artefacto fue fundamental en la detectión de la presencia generalizada de CFC (clorofluocarbonos) en la atmósfera que condujo finalemnte al descubrimiento del mecanismo del agujero de ozono (a través de la formación de cloro procedente de los CFC).
Hoy día, el ECD es uno de los detectores más utilizados en cromatografía de gases y se le encuantra habitualmente en casi todos los laboatorios analíticos a nivel mundial, siendo utilziado fundamentalmente en la detección y medida de pesticidas.

James Lovelock is universally acknowledged by the Gaia Hypothesis. According to this hypotehsis, the Earth functions like a giant living organism. For example, just as a living body can regulate its balance of chemicals, the living organisms on the earth help regulate its balance. Another example: the earth naturally maintains a balance by absorbing CO2 and emitting O2, and there are many others.
However, James Lovelock appears on this blog because, unknown to the non-specialist public and maybe also to the chemists themselves, Lovelock was the inventor in 1957 of the Electron Capture Detector (ECD). This device was fundamental in the detection of the widespread presence of CFCs in the atmosphere that led to the discovery of the ozone depletion mechanics (via the formation of chlorine from CFC's)
Today the ECD is one of the more used detectors in gas chromatography and is usually found in almost all analytical laboratories around the world. Its main use is the detection and measurement of pesticides.

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lunes, 8 de diciembre de 2008

Datos de cuevas y el declive de los imperios/ Cave's data and decline of empires

University of Wisconsin-Madison
El declive de los imperios romano y bizantino en el Mediterráneo oriental, hace más de 1.400 años, podría haber sido causado por cambios climáticos desfavorables.
Basándose en la signatura química de una estalagmita de una cueva cerca de Jerusalén, un equipo de geólogos americanos e israelíes, han hecho un estudio detallado del clima de la zona entre los años 100 A.C. y 1100 D.C. Su análisis, que se publicará en un próximo número de Quaternary Research, revela un tiempo cada vez más seco entre los años 100 DCy 700 D.C., que conicidó con la caída de ambos imperios, romano y bizantino, en la zona.
Según Ian Orland (University of Wisconsin-Madison) "Es como en los anillos de los árboles: hay muchos anillos concéntricos que se pueden analizar, pero en vez de fijarnos en su anchura, hemos estudiado la composición geoquímica de cada uno". Utilizando la composición isotópica del oxígeno y las impurezas, como la materia orgánica llevada hasta la cueva por la lluvia, atrapadas en los depósitos minerales, Orland ha calculado los niveles anuales de lluvia caidos en los años en los que la estalagmita estudiada creció.
Este detallado estudio demuestra que el Mediterráneo oriental se hizo cada vez más seco entre los años 100 D.C. y 700 D.C. un tiempo en que el poderío romano y bizantino en la zona disminuyó, coincidiendo con disminuciones muy marcadas en las precipitaciones entre el 100 y el 400 D.C. En palabras del Profesor John Valley (University of Wisconsin-Madison): "No sabemos si esto es lo que debilitó a los bizantinos o no, pero es una correlación interesante. Ciertamente, estas cosas estaban pasando a la vez que se producían los cambios históricos".

The decline of the Roman and Byzantine empires in the Eastern Mediterranean more than 1,400 years ago may have been driven by unfavorable climate changes.
Based on chemical signatures in a stalagmite from a cave near Jerusalem, a team of American and Israeli geologists pieced together a detailed record of the area's climate from roughly 200 B.C. to 1100 A.D. Their analysis, to be reported in an upcoming issue of the journal Quaternary Research, reveals increasingly dry weather from 100 A.D. to 700 A.D. that coincided with the fall of both Roman and Byzantine rule in the region.
According to Ian Orland (University of Wisconsin-Madison) "It looks sort of like tree rings in cross-section. You have many concentric rings and you can analyze across these rings, but instead of looking at the ring widths, we're looking at the geochemical composition of each ring". Using oxygen isotope signatures and impurities — such as organic matter flushed into the cave by surface rain — trapped in the layered mineral deposits, Orland determined annual rainfall levels for the years the stalagmite was growing.
The detailed climate record shows that the Eastern Mediterranean became drier between 100 A.D. and 700 A.D., a time when Roman and Byzantine power in the region waned, including steep drops in precipitation around 100 A.D. and 400 A.D. In words of professor John Valley (University of Wisconsin-Madison): "Whether this is what weakened the Byzantines or not isn't known, but it is an interesting correlation. These things were certainly going on at the time that those historic changes occurred."

Tomado de/Taken from University of Wisconsin-Madison